Durante los años 20 – 50 los músicos cocolos de Puerto Rico que se encontraban en Harlem eran miembros de las orquestas y bandas musicales de los afro-americanos. Anteriormente algunos de ellos formaban parte de la banda del ejército norte americano, los Harlem Hellfighters, cuyos miembros eran todos negros. Esta banda se formo en Harlem y cogió mucha fuerza luego de un reclutamiento de 18 músicos cocolos en Puerto Rico en el año 1917. Los Harlem Hellfighters fueron los primeros músicos en llevar el jazz y la música tropical a Europa durante la primera guerra mundial. También durante todo este periodo los músicos cocolos seguían llegando desde la isla a establecerse en New York. También había un constante movimiento de New York hacia la isla. Algo que perdura hasta hoy. Debido a esta experiencia con las bandas de New York, desde los principios de los 1900’s los músicos puertorriqueños fueron los pioneros en llevar los
elementos del jazz a la música tropical.
Roberto Roena
Ya para los años 60 era común la colaboración entre los negros americanos de New York y los cocolos de Puerto Rico. La lucha era en esos momentos de todos y todos eran hermanos negros. Uno de estos músicos puertorriqueños, el conguero Ray Barreto, quien luego formo parte integral del movimiento negro “salsero” boricua a través de los años 70 y 80 ya había colaborado durante el 1961 en Harlem como músico en el segundo proyecto del percusionista nigeriano Babatunde Olatunji titulado Afro Percussion Zungo. Curiosamente, hablando de Olatunji, años después en el 1969 un músico pionero del sonido del rock latino, Carlos Santana, se hizo famoso con su versión de la canción Jingo, una canción de Olatunji de su primer proyecto discográfico en Harlem, del LP titulado Drums Of Passion. La carrera larga de Santana se inició con esta canción.
Las Siete Potencias
Este enlace con los cocolos boricuas y los africanos en general, y especialmente con Olatunji, llego a un momento cumbre en el mes de abril del año 2006 cuando hicieron una boda de gala para una de sus hijas en San Juan, Puerto Rico. Entre los invitados figuraron cientos de afro-americanos y africanos. Después de la cena se llevó a cabo una animada clase de baile de salsa cocola y de tambores afro-puertorriqueños (bomba) en vivo.
Otro personaje importante más contemporáneo en la lucha de los cocolos es la negra puertorriqueña Sylvia Del Villard (1928-1990). Esta cocola nace en Santurce, Puerto Rico y a lo largo de su carrera artística se convierta en una de las voces mas importantes de la lucha negra puertorriqueña. Luego en el 1981 en New York fue designada primera directora del Office Of Afro-Puerto Rican Affairs.
Uno de los símbolos desafiantes y universales del movimiento negro durante esta época del desarrollo de la salsa cocola puertorriqueña se encontraba en el estilo de cabello reconocido como el “afro”. Todos los cocolos de la época en y fuera de Puerto Rico se peinaban de esta manera, al igual que los afro-americanos, y usaban como código universal de solidaridad del puño cerrado, el emblema de “black power”.
Marvin Santiago

Y en las calles, ghettos y barrios de Puerto Rico el ambiente esta encendido. Hay música por todos lados. Todos tienen afro y todos con la conciencia negra militante y de orgullo para la raza. Como cantaba James Brown “I’m black and I’m proud”, así andaban los cocolos por las calles de Puerto Rico, orgullosos de su negritud.