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Por Tato Conrad La salsa es de los puertorriqueños. Hoy día sin embargo, hay otra salsa, una que realmente no tiene identidad, una que no se define y de una filosofía que dice que “todo es salsa”. De esa otra salsa no podemos hablar. El cocolo en los ghettos y barrios de Puerto Rico sabe cual es la salsa y cual no es. Asi que hablamos de esa música cocola que apoyaba y daba fuerza a la causa y la lucha de la gente boricua de “las caras negras” como decía Ismael Rivera. Pues, la salsa es de los cocolos puertorriqueños. Cuando pensamos en salsa de Puerto Rico aparecen imágenes en la mente de hombres, mujeres y niños negros de barrio, de ghetto, de caserío, de calle. Consciencia negra y peinados afro. Bailes, tambores y música por donde quiera. Baile con expresión espontánea y espíritu libre, musa, y a la vez militante. De una calle encendida y de un orgullo de ser negro. Y la llave que abrió la puerto para la salsa negra boricua era Rafael Cortijo. De hecho cuando Rafael falleció, Ismael Rivera comentó “se fue el maestro y se llevó la llave”.
La pregunta para mi nunca ha sido “de donde es la salsa?”, la cuál en mi opinión es una pregunta engañosa que hace a uno desviarse del punto verdadero. La pregunta importante es “porque? … porque la salsa nace, y logra establecerse con tanta fuerza?” Para contestar esta pregunta hay que estudiar también el movimiento masivo de la nueva conciencia negra, el renacimiento de Harlem, derechos civiles, la liberación de los negros, derechos humanos, black power, racismo, la lucha por la igualdad, y la lucha de Puerto Rico en general. Solamente entonces podemos lograr ver con claridad cual es la importancia y la aportación del negro puertorriqueño en todo esto. En fin, descubriremos que el negro puertorriqueño tuvo un papel grande, importante y directo. La salsa puertorriqueña nace durante, y forma parte de, el “boom” del movimiento “black power” en los años 60. La salsa boricua se formaliza a través de la época cocola mas intensa, explosiva y violenta, como resultado directo de ello. Johnny El Bravo Uno de estos cocolos boricuas activos en Puerto Rico y luego en New York figura como uno de los protagonistas principales del movimiento negro al principios de los 1900’s. Nacido en abril 24, del 1874 en San Juan, Arturo Schomburg (1874-1938), se encontró con la ignorancia y el racismo a una edad temprana cuando un maestro le dijo que los negros no tienen historia. Desde entonces no paraba de buscar datos sobre la aportación de los africanos a través de la historia. A los 23 años se va para New York y empieza una lucha intensa de desenmascarar la hipocresía y la injusticia. Se unió con los negros de New York y también formo una amistad fuerte con el héroe jamaiquino Marcus Garvey, entre otros. Visitó a muchos países luchando por la causa noble y buscando datos sobre los negros. Su inspiración desde muy joven fue el liberador de Haiti, Toussaint L’Ouverture (1743-1803).
La colección de este cocolo boricua se encuentra en New York y forma parte integral del sistema de bibliotecas de esta gran ciudad, hoy día reconocido como el Schomburg Center For Research In Black Culture. De hecho en Puerto Rico la memoria de Schomburg todavía perdura. En enero 21 del 2008 se celebró un encuentro de tambores de bomba en la población cocola de Piñones en honor a Arturo Schomburg y Martin Luther King Jr. Desde las cuatro de la tarde hasta las dos de la mañana celebraron la lucha de los negros con los tambores, cantantes y bailadores de bomba. [1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] <anterior l siguiente>
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