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Por Tato Conrad En Puerto Rico la música cocola o negra tiene una larga historia de lucha contra el racismo, la ignorancia y la opresión social. Sin embargo a través de los siglos el cocolo puertorriqueño logro implantar indudablemente su espíritu y su cadencia en toda la música puertorriqueña, desde la bomba hasta la danza, y sin excepción. Cierto es que todavía, por ejemplo, algunos son capaces de visualizar el género de la danza como música completamente blanca debido a su origen como variante puertorriqueña del contredanse francés, sin embargo la influencia cocola esta presente. De hecho uno de los más recientes intérpretes de danza en Puerto Rico lo fue la gran pianista negra, Elsa Rivera Salgado (1908-1998). Por el otro lado, otros incorrectamente dicen que la música campesina es blanca cuando en la realidad no es así. La influencia cocola penetró profundamente en este género ya hace varios siglos atrás. Nos viene también a la mente otro gran músico negro puertorriqueño de años recientes que se destacó en la música campesina, el legendario Francisco López Cruz (1907-1988). Pues aunque indudablemente la bomba, la plena, y la salsa, son algunos de los géneros musicales tradicionalmente ligados fuertemente a los cocolos de Puerto Rico, debemos reconocer también que la música de guitarra, piano, acordeón, flauta, etc. es también música cocola en este país. Así que no solamente la música jíbara y las danzas para piano, sino también las guarachas para guitarra están impregnadas con el espíritu y el ritmo del cocolo boricua. Uno de los instrumentos africanos que utilizaba el cocolo para tocar las danzas y la música jíbara era la marimbula. Y en algunos sectores negros de la isla a esta fecha todavía la están tocando. El timbalito criollo, otro instrumento cocolo, se usaba para toda clase de música desde danzas hasta parrandas para reforzar las melodías con ritmos de bomba. |
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