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El concepto popular rítmico europeo más común es conocido como “binario simple”. Este es el concepto tradicional que fue establecido en Puerto Rico y el caribe. Un ritmo binario simple tiene una estructura interna de ocho pulsaciones la cual se manifiesta con una línea temporal de cuatro tiempos fuertes. Pues llegamos al total tan sencillamente como 4 + 4 = 8. Sin embargo es importante reconocer que la tradición europea cuenta con tres modelos básicos: binario, ternario y binario compuesto. En el pentagrama, que no es nada más que un idioma utilizada para la recopilación de datos musicales, se pueden escribir en los lenguajes musicales de 4/4, 3/4 y 6/8. Tengan en mente que el 6/8 no se considera ternario sino binario compuesto. Así que cuando hablamos de ritmos africanos ternarios no podemos incluir el 6/8 en esta definición. Los ritmos ternarios africanos tienen el espíritu de un 6/4 de un solo compás y no de un 3/4 repetido dos veces. La clave interna sale del patrón rítmico del “kónkolo” (5 + 7 = 12). La onomatopeya de este ritmo es kon kolón kon kon koló. De hecho, en el 1984 nace un género nuevo puertorriqueño a base del descubrimiento de la “clave tres” por el músico cocolo Raúl Berríos.
Tradicionalmente el europeo visualiza a la música en términos melódicos. No importa si el resultado es bastante rítmico, el europeo no lo visualiza así. Sin embargo, al escuchar música europea el africano automáticamente intenta descifrar el elemento rítmico y externalizarlo con palmadas o con instrumentos de percusión. Este era el proceso que eventualmente dio nacer a toda la música cocola en Puerto Rico y el Caribe. Y de esta manera logramos visualizar que la música se puede sonar “a lo africano” sin que sea realmente música de origen africano. Claro, no podemos decir que todos los elementos encontrados en la salsa están relacionados directamente con cosas africanas. Pues la salsa se canta en español y con una estructura poética europea. También, la mayoría de los instrumentos musicales son europeos. También el baile se forma a base de figuras europeas modificadas en manos de los cocolos boricuas. Pero en fin, lo que es más importante para nosotros es el fruto del árbol. Este fruto es lo que nos identifica y que nos una. Así como esta escrito, a cada árbol se conoce por su fruto… no por sus raíces. Debido a la africanisación de la música del nuevo mundo, muchos estilos regionales muestran características comunes. Uno de estas características es el fenómeno del misterio de los ritmos inherentes percibidos a través de una composición compleja. Aparecen códigos rítmicos, o voces fantasmas, dentro del tejido musical. Voces que se pueden sentir, saborear y hasta escuchar. La música aparenta girar alrededor de ellas pero curiosamente nadie esta tocando el ritmo en cuestión. Son espíritus rítmicos que no tienen forma física y tampoco necesitan tenerla. El ritmo conocido hoy día como “ritmo de clave” es uno de estos ritmos inherentes. En algunos casos en la música moderna se logra escuchar a través de un instrumento de percusión, dos palitos de madera llamados “claves”. Pero no son necesarias. La música respira de una manera específica con o sin las claves. Como en la música, nosotros como seres humanos inconcientemente respetamos las funciones normales de nuestro cuerpo y nuestro espíritu interno. Resulta muy difícil, como por ejemplo, tragar agua y coger aire a la misma vez. Es imposible inhalar y exhalar simultáneamente. Si esto suceda en la música tropical, se le llama “fuera de clave”. Si los ritmos y voces no están funcionando correctamente se forma una fricción desagradable y si continua de esta manera por mucho tiempo, la canción se desintegra. Esto pasa también en el baile y es por esta razón que algunos bailadores modernos mal informados pierdan esa relación dinámica con el espíritu esencial de la música. Como hemos hablado en otros capítulos, Haití era la capital de la cultura musical al principio del desarrollo de la música caribeña. Allí, como también en Guadalupe y en Martinica, se forman los modelos musicales y nacen los ritmos esenciales que todavía forman parte principal de nuestra música. Haití se consideraba el centro de la cultura musical del caribe y esta influencia se regó por todas las demás islas. Aunque empezaron a llegar mas de un siglo antes, los haitianos se dispersaron en masiva a través de Puerto Rico y el caribe luego de una inmigración causada por la rebelión de los negros haitianos contra los franceses a fines de los 1700’s; y con ellos llega su música y su clave. Hoy día casi toda la música del caribe esta influenciada por el espíritu inherente de esta clave. |
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