El inmenso
amor por la música y baile y por supuesto por los teclados y
tambores, puede explicar la razón por la cual en Puerto Rico
toleraron el uso de instrumentos como la marímbula y los tambores
de parte de los esclavos y negros libres. Por supuesto, no hubo forma
de saber que el mbira es el instrumento musical más universal
y más querido en África. La opinión popular decía
que el instrumento más importante y característico era
el tambor y por eso en ocasiones su uso entre los esclavos estaba prohibido.
Esto puede ser también una de las razones por las cuales en el
Caribe se desarrolló un intenso deseo de tocar el tambor
porque estaba prohibido. Por el otro lado la marimbula, el alma perdído
del barrio, fue poco a poco desapareciendo, aunque no del todo. Todavía
se encuentra en algunas áreas de la isla.
Esta creencia distorsionada sobre la supremacía del tambor permanece
aún hoy fuera de África. Sin embargo, hay naciones en
África que no usan tambores de ninguna clase. También
existen otras naciones en África donde el tambor es de importancia
menor. Pero en las naciones donde abundan los tambores su importancia
es siembre secundaria al lado del mbira. Dicen que según la tradición
africana, al tener los mbiras muchas teclas, sonidos y vibraciones especiales,
este instrumento curioso imita a las voces de Dios. Y por ser la mayoría
de ellos portátiles, mas pequeños que nuestra marimbula,
se considera el acompañante fiel del hombre, y también
de los niños y mujeres. Por consecuencia el que va de viaje siempre
lleva su mbira para tocar, cantar y caminar con Dios. Por el otro lado,
la tradición africana revela que los tambores son capaces de
imitar a la voz humana solamente y como consecuencia lo relaciona solamente
con los elementos relativos terrenales.
En África el acompañate del mbira, un sonajero o maraca
llamado hosho en Zimbabwe o axatse en Ghana, se utiliza
para externalizar el pulso rítmico básico de la música.
La música de mbira puede ser muy compleja al contener varias
capas de melodías rítmicas ínter-mezcladas en formas
muy especiales. Esta interacción crea ritmos inherentes; ritmos
que no son tocados por el músico sino que surgen del complejo
total de la música. Esto suceda también en nuestra música
criolla, como en la plena y otros estilos.
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