BIENVENIDOS A PUERTORITMO

Puertoritmo es el portal que da acceso para la educación musical y cultural de las tradiciones puertorriqueñas. Es un lugar activo y en constante movimiento, redefinición y construcción. A través del tiempo van a encontrar muchas cosas nuevas e interesantes. Así mismo es nuestro pueblo de Puerto Rico.

Comencemos ya.

La Leyenda de Yayo

Hace muchos años atrás en una aldea de Africa vivía un niño alegre llamado Yayo. Su padre era un gran músico y tocaba todos los ritmos tradicionales de su pueblo. De los instrumentos que tocaba, el gankoki, el axatse y el ngoma eran muy importantes porque son los guardianes oficiales del tiempo y el ritmo. A ellos les tocaban orientar a todos los músicos, cantantes y bailadores. Según los ancestros los ngoma, que son tambores, imitan las voces humanas. Los axatse, que son sonajeros de calabaso con una red de semillas alrededor, imitan las voces de los ángeles. Los mbira, que son unos pianos pequeños, imitan las voces de Dios. El diálogo rítmico de llamada y contestación creado entre el bailador y la música simboliza la relación dinámica entre el pueblo y Dios y lleva la historia de los ancestros. En una ocasión el papá de Yayo le dijo que si escuchaba atentamente encontraría hasta el latido del corazón del pueblo en los ritmos de la campana gankokí.

Un día mientras Yayo jugaba oyó una voz brillante y alegre diciendo “kokí-kokí”, pero cuando buscó vió solamente a su papá practicando con su campana gankokí. Yayo amó tanto el sonido de la campana que a menudo pasaba repitiendo el sonido una tras otra ves, “kokí-kokí-kokí …” Luego, cuando el papá de Yayo le oyó cantando el sonido de la campana decidió que ya era tiempo de enseñar al muchacho los secretos de los ritmos kónkolo de su pueblo. Al pasar el tiempo Yayo aprendió a tocar y a cantar y a bailar.

Ese mismo año pasó algo terrible en el pueblo. La aldea de Yayo fue atacada y muchos, incluyendo a Yayo, fueron llevados cautivos y luego vendidos para ser esclavos. Yayo y todos los demás fueron encerrados dentro de un barco grande. Luego de un largo viaje de muchos meses el barco paró en el puerto de una isla llamada Boriké por los habitantes indígenas. Esa noche Yayo sonó con su hogar en Africa. Con los cantos y los bailes, los instrumentos y los ritmos. Por alguna razón, al escuchar el bello sonido de la campana “kokí-kokí-kokí” se despertó repentinamente. Inmediatamente se dio cuenta que la puerta de la celda estaba abierta. Yayo salió corriendo sin mirar atrás y se lanzó al agua. Nadando velozmente Yayo se dirigió hacia la playa y se escondió en el bosque.

Más tarde durante la noche Yayo encontró un lugar seguro en el bosque para dormir pero en el momento de acostarse notó que una ranita le estaba mirando. La ranita tenia los ojos muy grandes y estaba sonriendo. “Yo también me gustaría estar tan feliz,” dijo Yayo. “Daria hasta el latido de mi corazón a cambio si pudiera regresar a mi aldea.

Esa misma noche ocurrió algo maravilloso a través de toda la isla de Boriké. Todas las ranitas empezaron a cantar una canción nueva. Una canción brillante y alegre. Una canción jamás escuchada en esta isla. En todas partes se oyó la nueva canción de “kokí-kokí-kokí”.

Toda la isla estaba encantada. Y Yayo, el pequeño africano, nunca fue visto de nuevo.

© Tato Conrad 1991

El coqui (eleutherodactylus portoricensis) es natural de Puerto Rico. Su canción consiste de repeticiones rítmicas de las dos silabas “KO-KI”. Según los indios Taino, los habitantes originales de la isla, la palabra boriké quiere decir “tierra del Dios Poderoso”.

W W W . P U E R T O R I T M O . C O M   ***  QUE VIVA LA SALSA DE BARRIO ... LA SALSA DE CASERIO ... LA SALSA DE CALLE ... LA SALSA RUSTICA ... LA SALSA HUMILDE ... LA SALSA COCOLA ... LA SALSA DEL GHETTO !!!

 







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